Crímenes del más allá
Arne Johnson y los Warren: la presunta posesión detrás de un crimen
Episode Summary
Antes de la muerte de Alan Bono, una familia aseguraba vivir una pesadilla alrededor del pequeño David Glatzel. Alejandro H. reconstruye el relato que vinculó a Arne Johnson con los Warren y una supuesta posesión demoníaca. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Arne Johnson and the Warrens: the alleged possession behind a killing Before Alan Bono’s death, a family claimed to be living through a nightmare involving young David Glatzel. Alejandro H. recounts the story that linked Arne Johnson, the Warrens and an alleged demonic possession.
Episode Notes
En este capítulo de Crímenes del más allá, Alejandro H. narra los antecedentes del caso de Arne Johnson y la muerte de Alan Bono en Brookfield, Connecticut, en febrero de 1981. La historia retrocede al verano de 1980, cuando la familia de David Glatzel, de 11 años, comenzó a atribuir sus experiencias y cambios de comportamiento a una presencia sobrenatural.
El episodio recoge relatos de voces, apariciones y presuntos fenómenos paranormales, así como la intervención de sacerdotes y de Ed y Lorraine Warren. Según la versión narrada, Arne desafió a las supuestas entidades para que dejaran al niño en paz, un momento que los involucrados interpretaron como el inicio de una nueva amenaza.
La narración sigue los cambios que la familia decía observar en Arne, su relación con Debby Glatzel y la convivencia con Alan Bono, hasta los acontecimientos previos al enfrentamiento. Un episodio de crimen y misterio que presenta las afirmaciones de posesión como parte del relato de los involucrados, sin establecerlas como hechos comprobados.
Timestamps:
00:00 Presentación de Crímenes del más allá y el caso de Brookfield
02:00 La muerte de Alan Bono y la reacción atribuida a Arne Johnson
04:00 David Glatzel: el inicio de las experiencias que alarmaron a su familia
06:00 Los presuntos fenómenos y la relación de Arne con los Glatzel
08:00 La intervención sacerdotal y la llegada de Ed y Lorraine Warren
10:00 Arne desafía a las supuestas entidades durante un exorcismo
12:00 Cambios de comportamiento y la hipótesis de una posesión transferida
14:00 La convivencia con Alan Bono y los hechos previos al enfrentamiento
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In this episode of Crímenes del más allá, Alejandro H. recounts the background to the Arne Johnson case and Alan Bono’s death in Brookfield, Connecticut, in February 1981. The narrative returns to the summer of 1980, when the family of 11-year-old David Glatzel began attributing his experiences and behavioral changes to a supernatural presence.
The episode explores accounts of voices, apparitions and alleged paranormal phenomena, along with the involvement of priests and Ed and Lorraine Warren. According to the version presented, Arne challenged the supposed entities to leave the child alone—a moment those involved interpreted as the beginning of a new threat.
The story follows the changes the family reported seeing in Arne, his relationship with Debby Glatzel and their connection to Alan Bono, leading up to the confrontation. Blending crime and mystery, the episode treats possession claims as part of the participants’ accounts rather than established facts.
Episode Transcription
[00:00] Introducción al caso y presentación del programa
- Alejandro H. (Narrador): "Hay historias que se te meten dentro y no se van más y uno sabe cuáles son desde el momento en que las escucha. Esta es una de ellas. La primera vez que alguien vio al diablo en Brockyfield [Brookfield] con Nerut [Connecticut], fue un niño de 11 años que solo quería barrer el piso de una habitación vacía. Y así, sin aviso, comenzó una pesadilla que no terminaría tan fácilmente. Porque cuando un chico de 11 años empieza a ver un hombre en su armario, cuando amanece con arañazos en la espalda y moretones en el cuello, cuando habla con voces que no son las suyas y levita frente a media docena de testigos, hay algo que decididamente no está bien. Y me pregunto, ¿por qué entonces nadie hizo nada? La verdad es que hicieron, pero las medidas que tomaron no fueron suficientes. Créanme, si les digo que están al borde de sumergirse conmigo en una historia que por momentos puede resultar una pesadilla. Un caso real tan terrorífico que no le resultará fácil de sacar de la cabeza. Bienvenidos a Crímenes del más allá."
[02:00] El crimen del 16 de febrero de 1981 en Brookfield
- Alejandro H. (Narrador): "En el episodio de hoy, el día en que el diablo pidió que lo declararan inocente. Soy Alejandro H. y los acompañaré durante todo este misterioso episodio. No olviden escucharnos. 16 de febrero del año 1981, Brookyfield [Brookfield], Conericood [Connecticut]. Alan Bono, un hombre de 40 años, cayó al piso con el pecho abierto por cinco puñaladas, tirada a pocos metros de él, cubierta de sangre, una navaja nueva, pero quien la había empuñado ya no estaba ahí. El responsable, Arne Johnson, quien desapareció minutos después de haber cometido el crimen, salió de la casa como sin rumbo, completamente cubierto de sangre, repitiendo una y otra vez la misma frase como un disco rayado:
- (Cita de Arne Johnson): 'Yo no fui. Alguien me dijo que lo hiciera. Yo no fui.'
- Alejandro H. (Narrador): "Difícil de creer cuando un hombre le clava una navaja a otro delante de varias personas que lo ven hacerlo. La verdad no es otra más que esa. Imposible convencer a alguien de que todo eso se trate de otra cosa y menos aún de una posesión demoníaca."
[04:00] El origen del mal: David Glatzel y el verano de 1980
- Alejandro H. (Narrador): "Pero para poder entender de lo que les hablo, debemos sí o sí retroceder en el tiempo, ir hasta el momento exacto en que David, un niño de apenas 11 años, vio por primera vez los ojos de la bestia. Hablo de David Glaxel [Glatzel] y todo comenzó en el verano desafortunado del año de 1980. Cuando ese pequeño delgado de tan solo 11 años, de ojos grandes y mirada asustadiza, de los que duermen con las luces encendidas y revisan las cortinas de los baños antes de entrar, de un día para el otro comenzó a oír voces. En un principio nadie lo tomó en serio; creyeron que estaba mintiendo y luego le atribuyeron todo a que las pesadillas que solía tener por las noches lo habían dejado sugestionado. Y así, sin quererlo, comenzó a vivir un verdadero infierno. Luego continuó viendo personas."
- Alejandro H. (Narrador): "Habló de un hombre alto que lo miraba desde el armario con ojos negros, muy enojado, que podía pasarse horas enteras observándolo hasta que, sin saber cómo ni por qué, comenzó a pegarle, a dejarle marcas, arañazos en la espalda, moretones en el cuello, lastimaduras que para el resto de la familia no tenían una explicación lógica. Mientras David llorando, no dejó ni un solo día de pedir ayuda. Nadie lograba comprender lo que le estaba sucediendo y menos aún a lo que se estaban enfrentando. La verdad fue que perdieron un tiempo valioso intentando encontrar una explicación, porque la situación de David era cada día más compleja. Su estado de salud corría serios peligros. Ahí fue justo cuando todo se complicó más. Las luces de la casa se empezaron a encender solas. Se escuchaban gritos, llantos, y los cajones de las alacenas se caían al suelo sin que nadie los hubiera siquiera tocado."
[06:00] La escalada de fenómenos y la llegada de Arne Johnson a la familia
- Alejandro H. (Narrador): "David entonces solo hablaba en lenguas, además de girar su cabeza en 180 grados, como si algo monstruoso se hubiera apoderado de él, algo o alguien. Aunque aún faltaba mucho para saber de qué se trataba todo eso. Su hermana Débora, a quien todos llamaban Devy [Debby], estaba absolutamente consternada. Tenía apenas 19 años, pero eso no le impedía darse cuenta de que la situación de David era compleja. Estaba de novia con Arne Johnson, el chico del que se enamoró cuando ambos tenían 12 años. Lo de ellos fue amor a primera vista. Aunque tuvieron que esperar siete años para que ese amor se convirtiera en algo más que una amistad. Y Arne era todo lo que un hombre joven debía ser, trabajador, leal y muy devoto de su familia. Un chico al que su padre lo había abandonado cuando él tenía 9 meses y desde ese entonces se convirtió en el hombre de la casa. Con solo 16 años ya trabajaba para ayudar a su madre que estaba enferma, y lo mismo hizo por sus hermanos."
- Alejandro H. (Narrador): "Arne estaba al tanto de todos los problemas que había en la casa de Devy en relación a David. Pero tanto él como ella intentaban convencerse de que pronto esa pesadilla acabaría. Aunque las noches en casa de los Gletsel [Glatzel] parecían ser un verdadero infierno. A David se le había dado por recitar pasajes de la Biblia en latín mientras todos veían cómo una fuerza invisible lo lanzaba contra las paredes, golpeando contra una y otra sin que nadie pudiera detenerlo:
- (Cita de Judith Glatzel): '¡Suelta a mi hijo, soy Judith, su madre!'
- Alejandro H. (Narrador): "le gritó ella desesperada a la nada, porque visto desde afuera, parecían estar perdiendo la cordura. Y Arne, muchas de las veces en las que se quedó a dormir en lo de los Gletsel, se convirtió en testigo privilegiado hasta que tuvo que evitar una mañana que David saliera volando. Una fuerza superior a cualquier ser humano tiró del muchacho hacia el techo mientras él hacía fuerza contra el piso:
- (Cita de Arne Johnson): 'Déjalo, es apenas un niño,'
- Alejandro H. (Narrador): "dijo desesperado, pero no tuvo suerte y David fue una vez más una marioneta de la entidad."
[08:00] La intervención sacerdotal y la llegada de Ed y Lorraine Warren
- Alejandro H. (Narrador): "Era triste porque nada parecía dar resultado. No tuvieron otra opción que la de llamar a la iglesia local y buscar un cura exorcista:
- (Cita del Cura Exorcista): 'Conmigo están en buenas manos. Yo los voy a ayudar. Por lo que me cuentan, están lidiando con una posesión demoníaca. Haré todo lo que esté a mi alcance para salvar a David de todo esto.'
- Alejandro H. (Narrador): "Cuando llegó el día acordado, todos estaban listos. El cura encendió unas velas y unos sahumerios. Dijo unas palabras que ninguno de los presentes comprendió el significado. Y la lucha entre el bien y el mal comenzó. Pero una vez más, los esfuerzos invertidos resultaron en vano. Las entidades demoníacas no abandonaron el cuerpo de David y el cura sugirió llamar a Ed y Lorraine Warren, los dos demonólogos más famosos de todos los Estados Unidos. Además de trabajar juntos, eran marido y mujer. Dos personas sumamente respetadas que llevaban más de 25 años investigando lo paranormal. Y ese mismo día Judith decidió contactarlos. A la semana ya estaban ahí. Ni bien pusieron un pie en la casa de los Gletzel, supusieron que estaban ante algo grande. Lorraine, que tenía el don de la clarividencia, sintió que estaba frente a una presencia abrumadora, mientras que Ed, en su experiencia, comenzó a documentarlo todo. Fueron muchas noches que se quedaron despiertos viendo lo que sucedía con David y juntos llegaron a una conclusión: David no estaba poseído por un solo demonio, sino que había sido atacado por varios, cada uno con su propia voz, su propia personalidad y sus propios oídos. Resultaba urgente una intervención y fue así como programaron un nuevo exorcismo."
[10:00] El desafortunado reto de Arne a las entidades
- Alejandro H. (Narrador): "Ese día, ni bien dieron inicio a la ceremonia, David estaba levitando sobre su cama mientras su cuerpo se arqueaba en ángulos imposibles de llevar a cabo para cualquier humano normal. Gritaba obscenidades con voces que no eran la suya. Las ventanas comenzaron a abrirse y cerrarse solas provocando un ruido; los vidrios de toda la casa vibraban y los perros comenzaron a aullar como lobos. Arne estaba ahí parado junto a Devy tal y como ella se lo había pedido, pero sin saberlo cometió un grave error. Los demonios que llevaban horas atormentando a David, riéndose de los esfuerzos de los Warren y los sacerdotes, se sintieron intimidados por él. Se preguntarán con justa razón por qué. Porque de la nada y sin casi pensarlo, se puso de pie y les empezó a gritar. Los insultó, los desafió, les exigió que dejaran en paz a David y que se metieran con él si tenían el valor de hacerlo. Y ese, créanme si les digo, fue el principio de su fin. Las entidades se cobrarían venganza. Ed Warren fue quien se lo dijo primero:
- (Cita de Ed Warren): '¿Qué haces? Nunca debes retar a un demonio. Cuando haces eso, jamás te responderán en el momento. Esperan a que estés vulnerable y recién ahí te atacarán.'
- Alejandro H. (Narrador): "Dijo eso mientras lo instó a retirarse, pero el daño ya estaba hecho. Como para que se protegiera, el sacerdote del pueblo le dio a Arne un crucifijo bendecido:
- (Cita del Sacerdote): 'Llévalo siempre contigo. Créeme que te será necesario.'
- Alejandro H. (Narrador): "Y así fue. Esa misma noche el pobre ya había empezado a oír voces:
- (Cita de la entidad demoníaca): 'Sé dónde has estado hoy. Sé con quién. Sé quién te dio ese crucifijo. Debes saber que te estamos vigilando.'"
[12:00] La transferencia de la entidad y el cambio en Arne
- Alejandro H. (Narrador): "Terminaron de decir eso, que la cadena que sujetaba el crucifijo se rompió sin que nadie la tocara y la cruz salió volando por la habitación como si una mano invisible la estuviese llevando. Al día siguiente, Arne sufrió una caída desde lo alto de un árbol mientras trabajaba. Prácticamente sobrevivió de milagro. Días después, mientras manejaba, su coche se salió de la carretera sin explicación mecánica alguna. El volante se movió solo, como si alguien más lo estuviera conduciendo hacia la muerte. Y recién ahí, Arne tuvo la certeza de que todo era culpa de los demonios. Los exorcismos continuaron. En uno de ellos, documentado más tarde por los Warren, David pareció que se moría. Su cuerpo se quedó inmóvil, sus ojos se volvieron blancos y Devy tuvo que gritarle al sacerdote que se detuviera, que lo estaba matando. Y recién ahí David logró volver a la vida. Pero extrañamente para todos, luego de eso, David comenzó a tener mejorías. Poco a poco las noches se volvieron más tranquilas y los fenómenos sobrenaturales cesaron. David volvió a ser un niño común y corriente, pero el que había cambiado era Arne. Parecía otro chico. Lejos había quedado aquel joven del que Devy se había enamorado. Los Warren notaron que se comportaba de manera extraña. Se quedaba mirando fijamente la nada por horas eternas. Estaba todo el día furioso y hasta había comenzado a ver cosas. Un día lo encontraron golpeando los muebles con los puños con los nudillos sangrantes, y cuando le preguntaron qué estaba haciendo ahí, ni él supo explicarlo. Todos, incluidos los Warren, estaban preocupados. Temieron que los demonios hubieran hecho lo que suelen hacer cuando no pueden quedarse en un cuerpo: saltan a otro más vulnerable. Y Arne, el que los había desafiado, parecía ser su nueva víctima."
[14:00] La convivencia con Alan Bono y el desencadenante de la tragedia
- Alejandro H. (Narrador): "Mientras tanto, Devy había conocido a un hombre llamado Alan Bono, algo así como de 40 años, quien había vivido en Australia y ahora trabajaba en Conericot [Connecticut]. Era un hombre conversador que disfrutaba contando historias de sus viajes y sus experiencias, canchero y por momentos petulante. Devy y él se hicieron amigos rápidamente y pronto Alan le ofreció trabajo en su negocio. También les ofreció a Devy y Arne un apartamento sobre la caseta donde trabajaban. Todo parecía ir de maravillas. Alan se convirtió en un amigo de la pareja y juntos soñaban con abrir una tienda de mascotas. Pero algo en Arne no estaba bien. Quienes lo conocían empezaron a notar como destellos de algo oscuro en su mirada. Primero se le dio por beber y no conforme con eso, comenzó a buscar peleas y conflictos en la calle con cualquiera, como si lo único que le importase fuera medir sus fuerzas. Intimidaba a la gente, la empujaba y eso hizo que todos le tuviesen miedo. Sus arranques de furia sin motivo comenzaron a ser algo de todos los días, tan insólitos y repentinos que pasados unos minutos ni él lograba recordarlos. Y Devy, por supuesto que ella estaba preocupada. Ya no sabía qué más hacer con él. Y fueron los Warren quienes recomendaron hacer un nuevo exorcismo, esta vez para Arne. Pero este nunca se llegó a llevar a cabo. El 16 de febrero de 1981, Arne llamó a su trabajo para decir que estaba enfermo, pero no era cierto. Quería pasar el día con Devy, sus hermanas pequeñas y Alan Bono. Quedaron para almorzar. Alan invitó a todos y en el restaurante él y Arne bebieron sin medida. La mesera calculó que entre los dos consumieron entre 13 y 15 vasos de vino en solo dos horas. Después de comer fueron a la caseta donde Devy trabajaba. Arne y Alan reparaban un estéreo en el apartamento de arriba y ya de noche todos se reunieron en el apartamento para ver televisión. Las niñas comenzaron a tener sueño y para cuando Devy estaba pensando en llevarlas a casa, Arne empezó a comportarse de manera extraña. Primero golpeó su puño contra la palma de su otra mano una y otra vez, como si estuviera descargando una furia incontenible. Una de las hermanas de Arne se levantó para irse y Alan le sujetó el brazo con brusquedad, fingiendo que evitaba que se cayera. Devy intervino y Arne también le dijo a Alan que dejara a su hermana. Entonces Alan soltó un comentario cruel sobre Devy; fue lo suficientemente fuerte como para que algo en Arne se rompiera. Devy y su hermana lo vieron ponerse rígido como si una corriente eléctrica lo hubiera atravesado todo. Intentaron moverlo, pero estaba duro como una estatua